domingo, 24 de febrero de 2013

Lo que no seremos nunca más.

Correr bajo la lluvia. Madrugadas de películas y besos. Pies envueltos en arena de playa. Besos a la orilla de un río. Paseos por los trigales. Pasar la mano por la pared de tu casa a oscuras para encontrar tu habitación. Sembrar los lugares de nuevos recuerdos. Copos de nieve sobre un paraguas para dos. Apagar la luz y escucharte respirar y el latido de tu corazón. Risas contagiosas y risas contagiadas. Música a todo volumen dentro de un coche sin destino fijado. Conciertos de rock and roll. Canciones de Fito y fitipaldis. La primera sonrisa al salir de clase. El primer beso al salir del trabajo. Sorpresas. Respiraciones desacompasadas. Sexo clandestino. Canciones de Queen. Caricias en el pelo. Cuerpos al tumbados al sol. Planes de futuro. Bailes desacompasados topados con besos y risas en bares de mala muerte. Sentirnos completos. Sentirnos complementarios. Bailes a oscuras en el salón de mi casa. Conducir sin rumbo y cantar a dúo. Lujuria. Arañazos en la espalda. Mensajes para desearnos buenos días. Taparte los ojos y recorrerte, descubrirte. Llamadas de madrugada. Sorpresas escondidas por tu habitación. Lágrimas consoladas en tu hombros, lágrimas secadas por tus dedos. Mancharte las camisetas de rimmel. Impuntualidad. Volver a casa a las tantas de la madrugada agarrada a tu cintura. Tardes de cine. Rescátame. Las manos frías buscando calor. Poemas escritos con boli bic. Viajes en avión. Cambiarte el asiento para que puedas mirar por la ventanilla. Secretos. Faltar a clase para poder acostarnos en tu cama sin que nadie nos moleste. Ya queda menos para vernos. Recorrer tu cuerpo palmo a palmo y memorizarlo para poder recordarlo por las noches. Suéltate el pelo, que me gustas más. Deséame suerte. Ya casi puedo tocarte, espérame. Amanecer a tu lado. Confidencias. Llévame a donde quieras, pero que sea un sitio bonito, vamos a crear bellos recuerdos. Saltar al vacío. Descubrir lo inexplorado de mis sentimientos, y de los tuyos. Vivir todas las primeras veces posibles juntos. El aire frío del invierno en nuestras caras. Sentir que no hay más fin en mi vida que completar la tuya. Echarte de menos cada día de mi vida que no he estado a tu lado.

Eso es todo lo que somos.

Es todo lo que hemos sido.

Y es todo lo que no seremos nunca más.


domingo, 17 de febrero de 2013

Ojalá.

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.


Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

(Silvio Rodríguez)


viernes, 15 de febrero de 2013

Amar en silencio.

La había querido todo lo posible en este mundo, la había amado todo lo amable en esta vida, la había adorado todo lo que se puede adorar y, sin embargo, ahora todo eso quedaba en ninguna parte, para ningún a quién. Porque amar en silencio no es nada. Porque quien ama en secreto, muere en soledad. "Mal momento para aprender una gran lección", pensó. ¿Y cómo sabía que era una gran lección? Porque las grandes lecciones son las que llegan en los peores momentos.
(Risto Mejide; Que la muerte te acompañe). 

 


sábado, 9 de febrero de 2013

A mí no me instruyeron en nada, ni me prepararon, ni me protegieron: a mí simplemente me arrojaron desnuda a un mundo de lobos hambrientos. Pero iba aprendiendo. Sola y con esfuerzo, tropezando, cayendo y volviéndome a levantar; echando siempre a andar de nuevo: primero un pie, luego el otro. Cada vez con el paso más firme. Con la cabeza alta y la vista hacia adelante.

(María Dueñas; El tiempo entre costuras)