sábado, 6 de abril de 2013

Ya no somos los mismos.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Escribir, por ejemplo: "La noche está estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos". El viento de la noche gira en el cielo y canta. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Yo la quise, y a veces ella también me quiso. En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. La besé tantas veces bajo el cielo infinito. Ella me quiso, a veces yo también la quería. Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. Puedo escribir los versos más tristes esta noche. Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. Y el verso cae al alma como pasto al rocío. Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. La noche está estrellada y ella no está conmigo. Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. Mi alma no se contenta con haberla perdido. Como para acercarla mi mirada la busca. Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. Su voz, su cuerpo claro, sus ojos infinitos. Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, mi alma no se contenta con haberla perdido. 
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

(Pablo Neruda; Poema XX)

lunes, 25 de marzo de 2013

Where is my mind?

La vida es un hospital donde cada enfermo está poseído por el deseo de cambiar de cama. Este querría padecer junto a la estufa y aquél cree que se curaría frente a la ventana.

A mí me parece que estaría bien allí donde no estoy, y esa idea de mudanza es una de las que discuto sin cesar con mi alma.

«Dime, alma mía, pobre alma enfriada, ¿qué te parecería vivir en Lisboa? Allí hará calor, y te estirarás como un lagarto. La ciudad está a la orilla del agua; dicen que está edificada en mármol, y que tanto odia el pueblo a lo vegetal, que arranca todos los árboles. Ese es un paisaje para tu gusto, un paisaje hecho con luz y con mineral, y lo líquido para reflejarlo.»

Mi alma no contesta.

«Puesto que tanto te gusta el reposo, con el espectáculo del movimiento, ¿quieres venirte a Holanda, tierra beatífica? Tal vez te divirtieras en ese país cuya imagen has admirado tantas veces en los museos. ¿Qué te parecería Rotterdam, a ti que gustas de los bosques de mástiles y de los navíos amarrados al pie de las casas?...»

Mi alma sigue muda.

«¿Te sonreiría tal vez Batavia? Encontraríamos en ella, desde luego, el espíritu de Europa enlazado con la belleza tropical.»

Ni una palabra. ¿Se me habrá muerto el alma?

«¿Conque a tal punto de embotamiento has llegado que sólo en tu mal te recreas? Si así es, huyamos hacia los países que son analogía de la muerte. ¡Ya tengo lo que nos conviene, pobre alma! Haremos los baúles para Borneo. Vámonos aún más allá, al último extremo del Báltico; más lejos aun de la vida, si es posible; instalémonos en el Polo. Allí el sol no roza más que oblicuamente la tierra, y las lentas alternativas de la luz y la obscuridad suprimen la variación y aumentan la monotonía, que es la mitad de la nada. Allí podremos tomar largos baños de tinieblas, en tanto que, para divertirnos, las auroras boreales nos envíen de tiempo en tiempo sus haces sonrosados, como reflejos de un fuego artificial del infierno.»

Al cabo, mi alma hace explosión, y sabiamente me grita: «¡A cualquier parte! ¡A cualquier parte! ¡Con tal que sea fuera de este mundo!»

El spleen de ParísCharles Baudelaire

martes, 19 de marzo de 2013

Veo a un chaval creído y cagado de miedo.


¿Sabes qué se me ocurrió? Que eres un crío, y que en realidad no tienes ni idea de lo que hablas. Es normal, nunca has salido de Boston. Si te pregunto algo sobre arte, me responderás con datos de todos los libros que se han escrito. Miguel Ángel, lo sabes todo: vida y obra, aspiraciones políticas, su amistad con el Papa, su orientación sexual... lo que haga falta, ¿no?. Pero tú no puedes decirme cómo huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has contemplado ese hermoso techo. No lo has visto. Si te pregunto por las mujeres, supongo que me darás una lista de tus favoritas. Puede que hayas echado unos cuantos polvos... pero no puedes decirme qué se siente cuando te despiertas junto a una mujer y te invade la felicidad. Eres duro. Si te pregunto por la guerra, probablemente citarás algo de Shakespeare: "De nuevo en la brecha amigos míos". Pero no has estado en ninguna. Nunca has sostenido a tu mejor amigo entre tus brazos esperando ayuda mientras exhala su último suspiro. Si te pregunto por el amor, me citarás un soneto. Pero nunca has mirado a una mujer y te has sentido vulnerable. Ni te has visto reflejado en sus ojos. No has pensado que Dios ha puesto un ángel en la Tierra para ti, para que te rescate de los pozos del infierno, ni que se siente al ser su ángel. Al darle tu amor, darlo para siempre. Y pasar por todo, por el cáncer. No sabes lo que es dormir en un hospital durante dos meses, cogiendo su mano, porque los médicos vieron en tus ojos que el término horario de visitas no iba contigo. No sabes lo que significa perder a alguien. Porque sólo lo sabrás cuando ames a alguien más que a ti mismo. Dudo que te hayas atrevido a amar de ese modo. Te miro y no veo a un hombre inteligente y confiado. Veo a un chaval creído y cagado de miedo. Eres un genio Will, eso nadie lo niega. Nadie puede comprender lo que pasa en tu interior. En cambio, presumes de saberlo todo de mí porque viste un cuadro que pinté y rajaste mi puta vida de arriba a abajo. Eres huérfano, ¿verdad?. ¿Crees que sé lo dura y penosa que ha sido tu vida, cómo te sientes, quién eres, porque he leído Oliver Twist?, ¿un libro basta para definirte?. Personalmente, eso me importa una mierda porque, ¿sabes qué?, no puedo aprender nada de ti, ni leer nada de ti en un maldito libro. Pero si quieres hablar de ti, de quién eres... estaré fascinado. A eso me apunto. Pero no quieres hacerlo, tienes miedo, te aterroriza decir lo que sientes. Tú mueves chaval.

El indomable Will Hunting.

jueves, 7 de marzo de 2013

¡Oh My Darling Clementine!

- Muchos hombres creen que soy un concepto, o que quizás les complemento, o que voy a darles vida. Solo soy una mujer jodida que busca su propia paz de espíritu, no me asignes la tuya...
- Recuerdo muy bien ese discurso.
-Te tenía clichado, ¿eh?
- Tenías clichada a la raza humana. Seguía creyendo que me salvarías la vida... incluso después de eso.
- Lo sé.
- Sería diferente si pudiéramos empezar de nuevo...
- Recuérdame. Inténtalo de verdad... y quizás podamos...


- ¡Espera!
- ¿Qué?
- ¡No lo sé! Sólo espera.
- Qué quieres, ¿Joel?
- Sólo espera. ¡No lo sé! Quiero que esperes. Sólo... un rato.
- Vale.
- ¿En serio?
- No soy un concepto, Joel. Solo soy una mujer jodida que busca su propia paz de espíritu. No soy perfecta.
- No veo nada que no me guste de ti.
- Pero lo harás... No sé, ya se te ocurrirán cosas. Y yo me aburriré de ti y me sentiré atrapada porque eso es lo que me suele pasar.
- Vale
- Vale...
- Vale...

miércoles, 6 de marzo de 2013

Me sobran los motivos.

Este "adiós" no maquilla un "hasta luego".
Este "nunca" no esconde un "ojalá".
Estas cenizas no juegan con fuego.
Este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribo.
Esta letra no la protestaré.
Ahórrate el acuse de recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre
a un corazón podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca.
Este loco se va con otra loca.
Estos ojos no lloran más por ti.


Joaquín Sabina.

domingo, 3 de marzo de 2013

Lo peor del amor.


Lo peor del amor cuando termina
son las habitaciones ventiladas,
el puré de reproches con sardinas,
las golondrinas muertas en la almohada.

Lo malo del después son los despojos
que embalsaman al humo de los sueños,
los teléfonos que hablan con los ojos,
el sístole sin diástole sin dueño.

Lo más ingrato es encalar la casa,
remendar las virtudes veniales,
condenar a la hoquera los archivos.

Lo peor del amor es cuando pasa,
cuando al punto final de los finales
no le quedan dos puntos suspensivos…

-Joaquín Sabina-

domingo, 24 de febrero de 2013

Lo que no seremos nunca más.

Correr bajo la lluvia. Madrugadas de películas y besos. Pies envueltos en arena de playa. Besos a la orilla de un río. Paseos por los trigales. Pasar la mano por la pared de tu casa a oscuras para encontrar tu habitación. Sembrar los lugares de nuevos recuerdos. Copos de nieve sobre un paraguas para dos. Apagar la luz y escucharte respirar y el latido de tu corazón. Risas contagiosas y risas contagiadas. Música a todo volumen dentro de un coche sin destino fijado. Conciertos de rock and roll. Canciones de Fito y fitipaldis. La primera sonrisa al salir de clase. El primer beso al salir del trabajo. Sorpresas. Respiraciones desacompasadas. Sexo clandestino. Canciones de Queen. Caricias en el pelo. Cuerpos al tumbados al sol. Planes de futuro. Bailes desacompasados topados con besos y risas en bares de mala muerte. Sentirnos completos. Sentirnos complementarios. Bailes a oscuras en el salón de mi casa. Conducir sin rumbo y cantar a dúo. Lujuria. Arañazos en la espalda. Mensajes para desearnos buenos días. Taparte los ojos y recorrerte, descubrirte. Llamadas de madrugada. Sorpresas escondidas por tu habitación. Lágrimas consoladas en tu hombros, lágrimas secadas por tus dedos. Mancharte las camisetas de rimmel. Impuntualidad. Volver a casa a las tantas de la madrugada agarrada a tu cintura. Tardes de cine. Rescátame. Las manos frías buscando calor. Poemas escritos con boli bic. Viajes en avión. Cambiarte el asiento para que puedas mirar por la ventanilla. Secretos. Faltar a clase para poder acostarnos en tu cama sin que nadie nos moleste. Ya queda menos para vernos. Recorrer tu cuerpo palmo a palmo y memorizarlo para poder recordarlo por las noches. Suéltate el pelo, que me gustas más. Deséame suerte. Ya casi puedo tocarte, espérame. Amanecer a tu lado. Confidencias. Llévame a donde quieras, pero que sea un sitio bonito, vamos a crear bellos recuerdos. Saltar al vacío. Descubrir lo inexplorado de mis sentimientos, y de los tuyos. Vivir todas las primeras veces posibles juntos. El aire frío del invierno en nuestras caras. Sentir que no hay más fin en mi vida que completar la tuya. Echarte de menos cada día de mi vida que no he estado a tu lado.

Eso es todo lo que somos.

Es todo lo que hemos sido.

Y es todo lo que no seremos nunca más.


domingo, 17 de febrero de 2013

Ojalá.

Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan
para que no las puedas convertir en cristal.
Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo.
Ojalá que la luna pueda salir sin ti.
Ojalá que la tierra no te bese los pasos.

Ojalá se te acabe la mirada constante,
la palabra precisa, la sonrisa perfecta.
Ojalá pase algo que te borre de pronto:
una luz cegadora, un disparo de nieve,
ojalá por lo menos que me lleve la muerte,
para no verte tanto, para no verte siempre
en todos los segundos, en todas las visiones:
ojalá que no pueda tocarte ni en canciones.


Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda.
Ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz.
Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado.
Ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.

(Silvio Rodríguez)


viernes, 15 de febrero de 2013

Amar en silencio.

La había querido todo lo posible en este mundo, la había amado todo lo amable en esta vida, la había adorado todo lo que se puede adorar y, sin embargo, ahora todo eso quedaba en ninguna parte, para ningún a quién. Porque amar en silencio no es nada. Porque quien ama en secreto, muere en soledad. "Mal momento para aprender una gran lección", pensó. ¿Y cómo sabía que era una gran lección? Porque las grandes lecciones son las que llegan en los peores momentos.
(Risto Mejide; Que la muerte te acompañe). 

 


sábado, 9 de febrero de 2013

A mí no me instruyeron en nada, ni me prepararon, ni me protegieron: a mí simplemente me arrojaron desnuda a un mundo de lobos hambrientos. Pero iba aprendiendo. Sola y con esfuerzo, tropezando, cayendo y volviéndome a levantar; echando siempre a andar de nuevo: primero un pie, luego el otro. Cada vez con el paso más firme. Con la cabeza alta y la vista hacia adelante.

(María Dueñas; El tiempo entre costuras)

miércoles, 30 de enero de 2013

8036.

Ocho mil treintaiseis días dan para hacer un repaso bastante amplio de toda esta vida. Tan corta aún. Nací casi sin querer. Me quise adelantar a todos los que me esperaban y decidí tomar la iniciativa. El mundo era demasiado grande para esperar a conocerle. Esa ingenuidad aún me dura, nunca la he perdido. La curiosidad, tampoco.

Heredé el gusto por las letras y por la buena música de mi padre. Y la sensibilidad, las ganas de hacer felices a los demás y la capacidad de escucha de mi madre. Y las ganas de sonreír a todas horas y ante las caras más serias de mi abuela.

Con el paso de los años fui creciendo entre vinilos de los Beatles y algunos cassettes de ABBA, paseos los domingos por la tarde, gravilla en las rodillas y lágrimas besadas por los amorosos labios de mi madre, mañanas enteras escuchando a mi padre cantar "Baby I love your way" desde su taller, veranos de playa y de pueblo, peces de colores en los estanques, reggae, piernas cubiertas por espigas de trigo, escapadas secretas en bicicleta, cuerpos cubiertos por el sol, la nieve, la arena. Besos escondidos tras las esquinas, ojos azules e infinitos, llanto de risa, de felicidad y de tristeza, cines los viernes por la tarde y caricias de la mejor abuela del mundo. Abrazos de los que paran las horas en los relojes, y besos eternos en cualquier lugar de la ciudad de las nieves. Viajes con la mente y con los sueños. Nuevas ilusiones cada día. Ganas de vivir.

Y así he llegado a ser la que hoy soy. La chica que necesita escuchar música para poder dormir, la que adora abrazarse a las sábanas revueltas cada mañana, la que coloca plantas por toda la casa para intentar llenarla de vida, la que disfruta dando saltos allá por donde va y llorando con los recuerdos, la que es capaz de llegar a cualquier lugar con la imaginación, la que añora volver a hundir los pies en arena de playa y quemarse la boca con una taza de chocolate. La que disfruta arrancando sonrisas y que le llamen loca por hacer tantas tonterías. La que cierra los ojos sentada en el alféizar por la ventana mientras escucha las canciones que le evocan recuerdos.

La que ha conseguido, con el paso del tiempo, reunir a su lado a las personas que cree que realmente merece la pena mantener a su lado. Que ya saben quienes son. Los que me hacen sonreír cada día. Los que hacen que estos ocho mil treinta y seis días tengan sentido por haber sido el camino que me ha llevado a su lado. 

Los que consiguen que desee, cada día, ir sumando al contador de mi vida.


 
¡Chin, chin!

domingo, 27 de enero de 2013

Una historia con las manos.

Lo supe desde siempre. Desde el momento en el que nos conocimos. Ya no recuerdo cuándo ni cómo fue. En realidad no es importante. Lo importante es que seguimos ahí, el uno y el otro, unidos por un lazo invisible, a pesar de los años, de las personas que han pasado por nuestras vidas y de los kilómetros de distancia. A pesar de los largos periodos sin hablar, cualquier día volvemos a hacerlo y es como si nos hubiésemos despedido ayer mismo. Es magia. Tu y yo desprendemos magia, ¿no lo crees? una atracción especial. Yo lo supe desde el primer día en que nos conocimos. Desde el primer momento sentí una atracción muy extraña por ti, no sabría cómo definirla. 
Eres la única persona con la que siento que comparto más del noventa por ciento de mi alma. Somos tan raros, los dos, y tan parecidos el uno al otro al mismo tiempo. Vivimos la vida de maneras muy diferentes y a la vez tan iguales. Compartimos muchas pequeñas peculiaridades, las que nos hacen especiales. Yo no creo que sea casualidad. Tú y yo nacimos para conocernos. A veces intento olvidarlo, porque igual que son muchas las cosas que nos unen, son muchas las cosas que nos separan. Pero entonces, de repente, viene, por ejemplo, un sueño, y nos lo recuerda. A los dos. Y de repente otra vez la magia. 
Nunca me he atrevido a decírtelo, nisiquiera a mencionármelo a mí misma en voz alta. Si hubiese podido elegir de quién enamorarme, lo habría hecho de ti. En cierto modo siempre he vivido un poco enamorada de tí. De tu manera de pensar, de tus aficiones, de tu manera de vivir la vida y de ese encanto que desprendes por los cuatro costados y es tan difícil de ignorar. Me hubiese encantado realizar contigo todos esos planes que un día te ofrecí. He calculado cada noche en silencio los pasos que me separan de tu vida. Pero tú y yo sabemos que nos falta valor y nos sobra el miedo. Quizá busquemos cosas diferentes el uno en el otro. Nunca te lo he preguntado y probablemente nunca lo haga. Ya sabes que soy un poco cobarde. 
Son tantos y tan altos los obstáculos que nos hemos puesto en el camino, que probablemente nunca lleguemos a encontrarnos. Nunca llamaré a tu puerta para decirte que me dejes contarte una historia con las manos que te sepa a caramelo. 
Tendré que esperar a que el siguiente sueño me vuelva a recordar lo que mi corazón guarda para tí. Desde 700 kilómetros seguiré sonriendo cada día para tí.

miércoles, 23 de enero de 2013

Alucinando con Al Green.


Hoy cuando volvía de la facultad como  de costumbre venía escuchando música en modo aleatorio cuando de repente sonó “Tired of Being Alone”. Por un momento me sentí como si fuera Ally Mcbeal regresando del bufete a casa haciendo sus reflexiones. Me imaginé hasta la grúa haciendo el plano cenital general de ella caminando que daría paso al fundido negro final.

Mi reflexión de hoy fue: Una vez más me toca perder.

Puse a máximo volumen la música y fundí a negro.


viernes, 18 de enero de 2013

Completamente viernes.


Por detergentes y lavavajillas,
por libros ordenados y escobas en el suelo,
por los cristales limpios, por la mesa
sin papeles, libretas ni bolígrafos,
por los sillones sin periódicos,
quien se acerque a mi casa

puede encontrar un día
completamente viernes.

Como yo me lo encuentro
cuando salgo a la calle

y está la catedral
tomada por el mundo de los vivos
y en el supermercado
junio se hace botella de ginebra,
embutidos y postre,
abanico de luz en el quiosco
de la floristería,
ciudad que se desnuda completamente viernes.

Así mi cuerpo
que se hace memoria de tu cuerpo
y te presiente
en la inquietud de todo lo que toca,
en el mando a distancia de la música,
en el papel de la revista,

en el hielo deshecho
igual que se deshace una mañana
completamente viernes.

Cuando se abre la puerta de la calle,
la nevera adivina lo que supo mi cuerpo
y sugiere otros títulos para este poema:
completamente tú,
mañana de regreso, el buen amor,
la buena compañía.

Luís García Montero.



She's lost control again.

Y continúo dedicado todo su tiempo a la pintura, a los amigos extraños y a escuchar músicas que, probablemente, debían de provocarle algún desequilibrio psicológico.

Y encendiendo un cigarrillo se comienza a torturar.


Así que si aun andas por aquí y alguien vuelve a prometerte amor con dinero, encanto y alguna canción, por favor, prepárate para huir.

Vete lejos y limítate a observar esta escena tan vulgar.

(Nacho Vegas - Morir o matar)


Tanto hablar del fin que ahora apenas duele.

- ¿Cobarde? Yo diría más bien que valiente.

- ¿Valiente?

- Sí, valiente, porque a pesar de saber que me vas hacer mucho daño sigo teniendo las mismas ganas que el primer día de tener algo contigo.

- ¿Daño?

- Seamos sinceros yo no soy tu chico. Me falta altura y autoestima a partes iguales. No fumo. No escribo. No sé mucho de poesía. No soy guapo. Tengo miedo y echaré a correr pronto, para entonces seguramente tú ya no estés para detenerme.


Sigues esperando que suceda algo que nos acabe separando, tramo y solución, de nuestra batalla de cabeza y corazón sigo peleando.


jueves, 17 de enero de 2013

lunes, 14 de enero de 2013

sábado, 12 de enero de 2013

¿Por qué no me llevas a otro lugar
A un lugar al que yo no pertenezca y nos escondemos hasta mañana.

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sábado, 5 de enero de 2013

Señora de las alturas.

como loco desvariaba te marchaste de mi lado y como loco desvariaba porque no me merecía el modo en que me tratabas mientras tu te divertías me dejabas solo en casa

no es manía ni locura esto que tengo contigo no es manía ni locura que los mejores doctores no han encontrado la cura que no venga de tu mano señora de las alturas

si nadie te da calor donde quiera que te arrimas si nadie te da calor vente que yo te daré zumo de mi corazón vente que yo te daré zumo de mi corazón

si te quieres venir puedo pasarme a buscarte si te quedas conmigo para que pueda contarte lo mucho que te necesito aunque creo que ya lo sabes voy a volver a decirlo que te quiero mas que nadie que te sigo queriendo lo mismo para que alivies mis males señora de mis abismos

que por tu ventana sale es tanta la claridad que por tu ventana sale que dice la vecindad ya esta la luna en la calle

viernes, 4 de enero de 2013

Hormiguita

Hoy estoy en uno de esos días en los que parece que me hubiese caído encima una losa de 2000 kilos. Hoy es uno de esos días en los que piensas que deberías haberte quedado en la cama, o incluso, no haberte despertado. Hoy no puedo más con el peso. Con el peso de los recuerdos. Con el peso de las preocupaciones. Con el peso de los desprecios. Con el peso del olvido. Con el peso de mi vida. 
Hoy es uno de esos días en los que parece que todo me asfixia, en los que los comederos de cabeza se hacen patentes, se hacen fuertes, parece que cobran vida propia, que se sombra me persigue me acosan y me derrotan. 
Hoy parece que nada tiene sentido, que las horas caen como piedras sobre mí y sobre mi estado de ánimo. 
Me siento diminuta, una hormiguita muy pequeña y abatible mirando desde su hormiguero, temiendo ser aplastada de un momento a otro.

Hoy me siento más insignificante que nunca. Triste y abatida.

Sigo temblando por tí

Eran tus dedos volcanes dibujando ríos de lava en mi piel. Y cuando hasta la tierra temblaba, todo parecía posible. Primero suave marea, después, un ciclón tropical. Las olas golpeando la costa. Espuma, inundación. Todo marinero sabe que es más bella la calma después de la más salvaje de las tormentas.
 
Despeñarme en tu abismo, arder en tu incendio, ser la víctima perfecta de tu cuerpo.
 
Y aunque ya sólo visitas mis sueños, sigo temblando por ti.

[Doctor Deseo]

jueves, 3 de enero de 2013

El más triste adiós.

Mirando al exterior, hundido entre algodón, con los ojos nublados. Mirando sin mirar a través del cristal, recordando un pasado en el que tú estabas junto a mí... Si pudiera elegir querría regresar a aquel tiempo en el que los dos pensamos que este amor no tendría final...

Cuando te vi marchar entendí que la edad había marchitado la flor de nuestro amor, con tanta fuerza ardió que se había apagado. 
Mas hoy, te vuelvo a ver marchar, sabiendo que ahora ya no te veré volver. Te vas, te vas dejándome sin nada que decir, sin nada que ofrecer...

Déjame que te llore en un rincón, sé que así será mejor. Olvidé lo que eras para mí, ahora sólo siento un dolor sin fin.

Ahora sólo siento un dolor sin fin...

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